Insòli.to
“Llegamos a este local por casualidad, buscando un restaurante italiano y atraídos por las estupendas reseñas. Esto no es un restaurante italiano: esto es ir a comer a casa de unos familiares italianos. El local es un sitio de comidas preparadas para llevar, con una pequeña tienda de productos italianos de calidad. Disponen de un par de mesas únicamente y 4 o 5 sitios en una barra junto a la cocina (por tanto, poder comer en el interior es cuestión de suerte), donde se pueden desgustar tanto un menú compuesto por los platos del take away como algunas recetas del día, que el chef Denis prepara en ese momento a la vista de los comensales. Elena, su madre, se encarga de la acogida (espectacularmente cercana), la gestión de la sala y las ventas de la tienda, en un clima relajado y familiar (los clientes habituales son profesores de los colegios y profesionales de los despachos de la zona). Comida casera buenísima, a destacar la pasta y los postres (un tiramisú sin nata que estaba impresionante, por ejemplo). Insisto: no es un restaurante al uso, sino una experiencia familiar de comida riquísima a un precio muy asequible y con un trato tan cercano que llegas a pensar que son tu tía y tu primo. Podría mejorar la comodidad de las sillas/taburetes altos, o poner más mesas, pero me temo que se perdería la esencia de esta propuesta tan agradablemente extraña. Un 10, y un sitio a volver siempre. Por cierto, además tienen una tarjeta fidelidad donde van marcando los menús para regalar alguno, supongo, pero claramente no lo necesitan.”