Bar Restaurante Eurocam Pamplona
“Buenos pintxos y de gran tamaño.Buenos precios y personal muy amable.”
10 resultados encontrados
“Buenos pintxos y de gran tamaño.Buenos precios y personal muy amable.”
“Excelente lugar para desayunar, el trato fue inmejorable y el desayuno estaba muy rico , buena calidad precio , recomiendo !”
“El restaurante Alhambra de Pamplona es uno de esos lugares donde la cocina se convierte en una experiencia. Desde el primer bocado hasta el último detalle del postre, cada plato sorprende tanto por su presentación como por el sabor. Empezamos con unos divertidos conos crujientes rellenos de gamba y coronados con una suave crema, servidos de forma muy original sobre un bloque de madera. Un aperitivo ligero y sabroso que abre el apetito de la mejor manera. Le siguieron unos tigres (mejillones rellenos y rebozados) que estaban en su punto: jugosos por dentro, crujientes por fuera, de los que invitan a repetir. La ostra fresca fue otro de los grandes momentos de la comida. Servida con limón, pura delicadeza marina, perfecta para los amantes del producto natural y sin artificios. Después, el chipirón a la plancha con cebolla confitada sorprendió por su ternura y el contraste de la cebolla caramelizada que potenciaba el sabor del mar. En el apartado de carnes, la velada fue subiendo de nivel. El tataki presentado en cortes finos y acompañado de salsas y toques verdes, fue de lo más elegante y equilibrado. Después llegó un plato muy especial: el arroz meloso con pichón, donde la intensidad de la carne se fundía con la cremosidad del arroz, una combinación redonda. Y como plato fuerte, el solomillo con pimientos de Padrón y patatas fritas caseras, carne en su punto justo, jugosa y sabrosa, que hizo las delicias de la mesa. Para cerrar, los postres estuvieron a la altura. La torrija caramelizada con helado de sésamo fue espectacular, con ese contraste entre lo crujiente y lo cremoso que te deja con ganas de más. Y aún quedaba sitio para los petit fours: trufas, galletitas de pistacho y pequeños bocados dulces de coco que redondearon una experiencia memorable. En definitiva, el Alhambra de Pamplona demuestra por qué es un clásico de la ciudad: cocina cuidada, producto de primera y un servicio atento. Un lugar ideal para celebrar y disfrutar de la buena mesa.”
“Buen ambiente, la camarera simpatiquísima, no resolvió las dudas, la comida muy buena, quizás agradecería un poco de más de variedad en la carta.”
“Trabajo cerca y probé el café por primera vez….. estaba buenísimo. Desde luego volveré, ya he probado los de alrededor y este es el mejor. Y la atención es muy buena y amable”
“Supera las expectativas. Todo muy aseado, muy limpio y bien decorado. Cogimos la habitación con baño privado, aunque estaba al final del pasillo. Se trata de un edificio de viviendas dónde han reformado cada piso de tal manera que es como un piso compartido pero sin cocina. Cada uno con su llave, y si no coges baño privado, hay uno común. Ubicación excelente, a nada del casco antiguo de la ciudad. Como única desventaja no tiene ascensor.”
“Las chicas son encantadoras. La tienda es amplia, limpia, con buena luz. Tienes tabaco, algunas bolsas de chuches, helados, puedes hacer fotocopias, imprimir mandando documentos al email. Hacia ya falta tener en el barrio estos servicios. Y más aún con gente tan maja.”
“Ideal para ir varias personas y probar un par de arroces o fideuás. Diferentes tipos de raciones de pescados en fritura, así como las coquinas, nos encantan.”
“Muchísimas gracias a la camarera tan trabajadora y eficiente Arantxa, a pesar de tener la barra llena de gente supo atendernos a todos y darnos nuestro lugar y nuestro sitio. Encima de que las cosas estaban muy ricas y muy bien hechas, el precio fue un auténtico regalo para ser el centro de Pamplona. Y le añadimos a todo eso, lo encantadora que fue esta persona con nosotros, sin duda cada vez que subamos al centro de Pamplona me pienso pasar por el ñam de Sarasate. Gracias Arantxa, por tu amabilidad y por lo buenísimas que estaban esas hamburguesas a las 10 y media de la mañana. Ojalá verte.”