Guillermo Perna Monroy
“Solo tengo buenas palabras para esta clínica veterinaria. Hace unos días llevé a esta clínica a mi labrador color chocolate. Llamé a Guillermo porque se acababa de comer un trapito de algodón. La verdad que estaba muy preocupado, porque no sabía si ello podía derivar en algo grave. Guillermo me pudo atender inmediatamente, poniéndole una inyección que le hizo devolver de manera casi instantánea el trapo que había injerido previamente. Me encantó la forma en la que trató a mi perro. No solo eso, sino que el trato humano hacia mi persona fue también excepcional. Me supo explicar las cosas tal y como eran. De manera sencilla y fácil de entender me explicó los posibles riesgos que una ingesta de este tipo de material textil podía ocasionar en el estómago de mi perrito. Y su vez, me trató de tranquilizar en todo momento, cosa que agradecí enormemente. En resumen, un profesional como la copa de un pino y por lo que pude conocer de Guillermo del otro día, también es una gran persona. Experiencia muy recomendable.”