Casa Bernardi.
“Fuimos cuatro comensales (una vegetariana) y un bebé. El trato fue exquisito y se amoldaron completamente a nuestras preferencias, dejándonos combinar varios menús y atendiéndonos a todo lo que necesitábamos para el bebé (la única pega es que no tenían cambiador). Además el personal jugueteó mucho con él y eso le permitió pasar una comida tranquila y divertida (quien tiene bebés sabe lo difícil que puede resultar tenerlo varias horas sentado sin molestar). La comida genial, todos coincidimos en que lo mejor fueron los raviolis de gorgonzola y calabaza. Pero todo ha estado muy bueno. La terraza es preciosa, las vistas son muy bonitas, lastima que hiciese frío y no se pudiera aprovechar más que para tomar algunas fotos. Por último, nos han regalado algunas hogazas de pan, todo un detalle!”