Quillo - cocina flamenca
“Comimos en un salón chiquito pero acogedor. Tiene unos patios preciosos pero un verano a mediodía, mejor reservar dentro. Me habría comido toda la carta, y encima hay platos especiales que todavía ponen la elección más difícil. Y todo al mismo precio que un bar cualquiera. Volveremos a por los postres que no nos cabían!”