Memorial Bilbao
“Hay sitios donde sabes que la noche va a salir bien en cuanto cruzas la puerta… y luego está el Memorial, donde la noche directamente se desmadra. Aquí el ambiente no se busca: te encuentra él. Pero ojo, que la magia empieza antes de entrar. En la puerta están los tres mosqueteros del buen rollo: Jon, Eric y David. Son más que porteros, son el alma del sitio. Te reciben con una sonrisa, te salvan de dramas (algún ex que puede estar por ahí) y tienen ese radar para detectar quién viene a disfrutar y quién viene con el modo “intenso” activado. Gracias a ellos, dentro todo fluye: seguridad sin agobios y cachondeo sin caos. Y una vez dentro… bueno, ya sabes cómo va esto. Entre el ropero que es más majo que el vecino del pueblo , la barra que no da tregua y la música que te obliga a cantar aunque no te sepas la letra, el Memorial se convierte en ese tipo de lugar del que sales con agujetas de tanto bailar y promesas de “solo una más” que nunca se cumplen. Si pudiera decir cuál es mi casa, sería el Memorial, sitio que sube la calidad a Bilbao.”