Central Mexicana de Abastos, S.L.
“Un buen sitio para comprar comida Mexicana”
Negocios 121–133 de 133
“Un buen sitio para comprar comida Mexicana”
“Lugar excepcional, muy cultural y patrimonio del entorno”
“Sitio muy acogedor tipo refugio,buenas tapas..con el entorno de la preciosa villa de Navacerrada...muy recomendable..”
“Tomamos unos vinos, una ración de huevos con patatas y chistorra, unos pimientos del padrón y un par de cafés y la verdad que genial de precio, nos atendieron y sirvieron rapidísimo y muy amables, Repetiremos cuando volvamos a Cercedilla.”
“Muy bien servicio, ambiente y comida. El kebab era generoso, con mucha salsa y encima te daban para echarte. Todo genial. 100% recomendado”
“Un lugar tranquilo y al pie de la Pedriza, perfecto para hacer rutas de Senderismo y visitar la zona, el restaurante tiene la carta renovada por el Chef Chema y los menús son muy interesantes, el local está climatizado que con las temperaturas que estamos teniendo se agradece.”
“Fantástico restaurante.Hemos ido varias veces y mejora cada vez que vamos. El personal es atento y el dueño está atento en todo.Buen género y preparación.Recomendable 100%”
“Fuimos un puente de diciembre, un fin de semana temático que llaman, y los niños lo disfrutaron muchísimo. Y los mayores también. Está muy bien organizado todo y los pequeños tienen gran libertad en estos espacios.”
“Ya van dos veces que venimos, todo muy bien, nos alojamos las dos veces en bungalows, es todo de madera, muy chulo. Cerca de muchas rutas por la sierra. A la hora de reservar les hice una petición especial en comentarios y la realizaron! Volveremos sin duda! :)”
“El Pajar de Navacerrada: qué gozada tropezar con un sitio que te pilla cerca de todos los lugares que frecuento. Un gran hallazgo que añado a mi lista. La hamburguesa Pajar… rica no, riquísima. Una señora hamburguesa: ternera jugosa, cheddar ahumado, lechuga, tomate, cebolla, bacon y unas patatas fritas ricas. El cachopo, según cuentan, es el más famoso de la sierra. Y después de verlo salir rumbo a otra mesa, lo entiendo: finito, bien armado, con queso Idiazabal y un jamón del que no se discute, se respeta. Lo probaré la próxima vez, igual que esos huevos rotos con jamón que vi desfilar. Ah, y no olvidemos los torreznos. Los del lugar juran que son exquisitos… y yo, por cómo hablaban, diría que no estaban exagerando. Volveré. Y pronto. Porque hay sitios que te conquistan y otros que directamente te adoptan, y El Pajar tiene toda la pinta de lo segundo. Buen servicio y Emilio muy atento. Hoy, domingo 7 de diciembre, volvimos al restaurante para probar otros platos. Y nada más cruzar la puerta… ¡zas! Un señor alto, corpulento y con más genio que simpatía casi nos despide sin siquiera preguntarnos si teníamos mesa. —¡Está todo completo! ¡No hay sitio! —soltó. A lo que respondí, ya con cierta chispa: —Oiga, que tenemos reserva desde hace una semana. —¿Son cinco? —Pues sí. —Ah… esa es su mesa. Superado el recibimiento, las cosas mejoraron: las croquetas crujientes estaban de escándalo y los torreznos, muy muy buenos. El cachopo, para enmarcarlo. Solo una nota: no sé exactamente quién es ese señor alto y contundente —si es el dueño, el encargado o el padre de Emilio—, no es la persona más indicada para estar de cara al público. Y sí, el servicio fue lento: una hora y media desde que nos sentamos. Pero el restaurante estaba a reventar, así que… se lo perdono. ¡Seguiremos yendo!”
“Para tomar un café y desayunar antes de las rutas te da la vida y para la baja que andamos muertos de hambre que decir que eso bocatas con una helada no tiene precio.”