Restaurante Cambalache de la Sierra
“Spaguettis carbonara y Pizza serrana riquisimos. El sorbete de limón cargadito de cava. Terraza súper agradable.”
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“Spaguettis carbonara y Pizza serrana riquisimos. El sorbete de limón cargadito de cava. Terraza súper agradable.”
“Muy sorprendido con este restaurante. Limpio, ordenado, buen servicio ,amplio salón interior, terraza exterior, precios en la media, comida abundante y rica, muy contento. Así si da gusto cenar fuera de casa. Si sigue asi sin duda alguna volveré.”
“Muy buena calidad y cantidad a precios económicos.”
“Comida riquísima, atención buenísima, una experiencia demasiado buena comiendo lo mejor de Rascafría”
“Buena comida a domicilio. Platos sabrosos. Servicio muy rápido”
“Hemos pedido para traer a domicilio pizza familiar y ha llegado súper bien. Calentita y súper ricas. Acostumbrados al telepi hoy no cogieron el teléfono a mediodía y hemos pedido aquí por primera vez y todo un acierto. Seguiremos pidiendo aqui”
“El Pajar de Navacerrada: qué gozada tropezar con un sitio que te pilla cerca de todos los lugares que frecuento. Un gran hallazgo que añado a mi lista. La hamburguesa Pajar… rica no, riquísima. Una señora hamburguesa: ternera jugosa, cheddar ahumado, lechuga, tomate, cebolla, bacon y unas patatas fritas ricas. El cachopo, según cuentan, es el más famoso de la sierra. Y después de verlo salir rumbo a otra mesa, lo entiendo: finito, bien armado, con queso Idiazabal y un jamón del que no se discute, se respeta. Lo probaré la próxima vez, igual que esos huevos rotos con jamón que vi desfilar. Ah, y no olvidemos los torreznos. Los del lugar juran que son exquisitos… y yo, por cómo hablaban, diría que no estaban exagerando. Volveré. Y pronto. Porque hay sitios que te conquistan y otros que directamente te adoptan, y El Pajar tiene toda la pinta de lo segundo. Buen servicio y Emilio muy atento. Hoy, domingo 7 de diciembre, volvimos al restaurante para probar otros platos. Y nada más cruzar la puerta… ¡zas! Un señor alto, corpulento y con más genio que simpatía casi nos despide sin siquiera preguntarnos si teníamos mesa. —¡Está todo completo! ¡No hay sitio! —soltó. A lo que respondí, ya con cierta chispa: —Oiga, que tenemos reserva desde hace una semana. —¿Son cinco? —Pues sí. —Ah… esa es su mesa. Superado el recibimiento, las cosas mejoraron: las croquetas crujientes estaban de escándalo y los torreznos, muy muy buenos. El cachopo, para enmarcarlo. Solo una nota: no sé exactamente quién es ese señor alto y contundente —si es el dueño, el encargado o el padre de Emilio—, no es la persona más indicada para estar de cara al público. Y sí, el servicio fue lento: una hora y media desde que nos sentamos. Pero el restaurante estaba a reventar, así que… se lo perdono. ¡Seguiremos yendo!”
“Todo bien nada mal, el servicio es super rápido y bueno, el que nos tomó la orden vio que no teníamos dinero para comprarlo y nos dijo que no pasaba nada, muy majo, volvería todos los días.”
“Un sitio acogedor, el trato perfecto, muy ameno, mucha limpieza, la cocina está a la vista, pudiéndo ver como se confeccionan los exquisitos platos italianos que salen de ella, con sabores muy ricos. Encuanto al precio está perfecto muy asequible ya que la comida es de categoría. Siempre que regrese por esa zona, será mí sitio preferido para una exquisita cena con sabor italino. Agradecido por el trato!!”
“La comida espectacular, la decoración es muy bonita. La atención y simpatía del personal fue lo mejor. Y para guinda final, estuvimos charlando con el dueño más de una hora y compartimos experiencias de vida en cualquier parte del mundo. Volveremos muy pronto!!”
“Local muy acogedor y servicio excelente. La pizza estaba muy buena y muy bien de precio. Volveremos sin duda!”