Occidental Menorca
“El hotel es muy agradable y acogedor. Las pistas de pádel ofrecen entretenimiento de sobra, y el equipo de animación destaca por su simpatía y creatividad: siempre aportando ideas divertidas y buen ambiente. También quiero agradecer al equipo del restaurante, siempre atentos y trabajando sin parar para que no faltara de nada. Su esfuerzo se notaba y se agradecía mucho. Y un reconocimiento especial a los cocineros, que aunque no se vean tanto, hicieron un gran trabajo preparando comidas buenas y variadas cada día. Quisiera hacer una mención especial a un camarero del bar llamado Geni. Desde el primer día, su forma de estar marcaba la diferencia: siempre atento, educado y con una sonrisa que transmitía una energía positiva muy auténtica. Cada vez que nos cruzábamos con él, lograba mejorar el ambiente sin esfuerzo, simplemente con su actitud amable y cercana. Lo que más destacaba de Geni no era solo su buen hacer profesional, sino la manera en la que conseguía transmitir alegría. Su presencia tenía algo que sumaba al día, como si llevara consigo una especie de buen rollo natural que se notaba incluso cuando no hablaba. Verlo trabajar con esa disposición tan genuina aportaba un pequeño momento de bienestar, y eso no es algo que se vea todos los días. Y para dejarlo claro: no es que fuera una cuestión de atracción ni nada por el estilo, sino simplemente que su manera de ser y su energía tenían un impacto muy positivo. Era de esas personas que, sin proponérselo, te alegran el momento. Si por casualidad lees esto, Geni, que sepas que te recordamos con mucho aprecio. Somos los chicos del Aquarius —y gracias por haber sido una parte tan luminosa de nuestra experiencia.”