Montal Alimentación
“Durante las próximas horas, ustedes ingerirán, grasas, sal, azúcar, proteínas, bacterias, hongos, varias plantas y animales. y en alguna ocasión, hasta ecosistemas enteros. Pero, he de suplicarles una cosa, solo una, que no coman. Degusten, saboreen, deléitense, aprecien cada bocado que introduzcan en su boca. Sean conscientes, pero no coman. Este menú es demasiado preciado para eso. Miren su entorno. Aquí estamos, en esta isla. Acéptenlo. Acéptenlo todo. Y perdonen. Y dicho esto: LA COMIDA: Se comienza sirviéndonos Raúl, vino blanco y tinto, es la parte intelectual de una comida. El hombre debe al vino el ser el único animal que bebe sin sed. Toda conversación debe detenerse cuando llega un plato de jamón de jabugo con pan de cristal untado de tomate, cortado con la maestría de Laura. Un placer para el paladar. A continuación, Porrón Asado relleno de Setas Silvestres y Yema Curada. Entraña de Ternera, y de postre, Raúl, me soprende con la Concha Montal, que da nombre a su propio a su Patio de las Conchas. Al final, Raúl, se convierte en el equilibrio perfecto entre profesionalidad y simpatía, transmitiendo confianza, al igual que sus compañeros Manuel, Eduardo y Alex; que sin estar de servicio, tan afectuosamente se acerca a saludarme por tantas y tantas veces de tantos años. Montal y su cocina busca su perfección, algo que por supuesto no existe, pero créanme, comer o cenar en este lugar, es acertar siempre, porque más allá de los sabores, lo que se encuentra aquí es un respeto profundo por la tradición, un cuidado exquisito en cada detalle y una hospitalidad que convierte cada visita en un recuerdo. Montal, no es solo un restaurante, es un lugar donde uno se siente parte de una familia que lleva generaciones honrando la cultura gastronómica. Gracias, María y Nacho, y a Rafael y Julián, por recordarnos que la perfección quizá no exista, pero la excelencia, la dedicación y el cariño sí, y se saborean en cada bocado.”