Resumen del directorio
- 60 Empresas totales
- 4.1 Valoración media
- 98% Con reseñas
- 92% Con fotos
- 10 Muy valorados
- 44 Abiertos en fin de semana
60 resultados encontrados
Explora restaurantes en Deltebre, España. Usa este directorio para comparar valoraciones, reseñas, fotos, horarios, direcciones y datos de contacto. 60 resultados en Deltebre, España. Valoración media 4.1/5 basada en 29,239 reseñas y valoraciones.
Cuántos negocios hay en cada rango de valoración (solo valorados).
“Buen sitio para comer....hemos comido menú del día muy bueno arroz con costilla y bacalao con salsa romescu, mousse de chocolate y café. Para volver.”
“Un bar moderno y hay muy buenas cosas”
“Pizzas y kebabs muy buenos lo recomiendo 100% siempre voy a comprar comida hay y van rápidos en 10 o 15 minutos te tienen la pizza preparada y recién echa. Equipo muy bueno”
“La comida fue abundante, sabrosa y servida con rapidez. Todo estaba delicioso y el precio más que razonable. Sin duda, un sitio para volver. Un trato del personal excepcional.”
“Una exposición interactiva original y recomendable. Ideal para conocer y hacerse una idea de la zona. El personal muy amable. Recomendable tanto para adultos como para peques. Aconsejable la visita.”
“Está situado dentro del mercado. Las personas que lo llevan fueron muy amables y educados. Tienen muy buen trato y la comida es casera. El ambiente con el mercado cerrado es un poco extraño, pero el hombre nos dió algo de conversación y tienen la tv puesta con las noticias.”
“Comimos dos grupos de unas 140 personas. Perfecto todo. Además habían más clientes en terraza y chiringuito. No faltó la atención en ningún momento. Solo un poco de caos por culpa de los comensales que pretenden pedir café de diez o doce formas distintas y servidos ya...al final los solos y cortados salimos rápido, los demás a esperar. Volveremos.”
“Personal muy amable. Las pizzas, geniales, recomendando de manera especial la de mermelada de tomate. Entrar aquí fue todo un acierto.”
“Una comida esquisita y el trato personal excepcional.”
“Las habitaciones son amplias, los baños enormes, tienen un recibidor con máquina de café gratuita. Buenos colchones y almohadas. Y el personal es muy atento, son los mismos que el restaurante, donde comimos un menú de 25€ muy bueno. En resumen, muy recomendable”
“Nos gustó mucho su arroz de caldero exquisito y raciones generosas. Veo las fotos de sus paellas y no me quedaré sin probarlas todas. Añadir que mi marido es alérgico al marisco, calamares y le dieron la alternativa perfecta con bistec de ternera y en vez de patatas por la contaminación cruzada, le añadieron un tomate que estaba buenísimo. (Se agradece ya que siempre tengo miedo) En todo momento la camarera atenta, leí en unas reseñas todo lo contrario y en nuestro caso no fue así.”
“Íbamos de viaje y paramos a comer aquí por las valoraciones. Tiene una gran explanada para aparcar en el mismo restaurante. Las camareras que nos han atendido han sido muy amables. Nos han aconsejado muy bien los platos a pedir. Hemos pedido de entrantes mejillones y chocos, muy bueno todo, la salsa de los mejillones estaba buenísima. De principal paella, muy buena y con mucho sabor, para repetir. Los postres caseros… El coulan muy bueno, la natilla no valía mucho, poco sabor y seca por arriba, igual que el tiramisú, muy seco y con poco sabor…”
“Buen lugar para comer, los menús muy bien y con cantidad, buen trato del personal. Para repetir”
“Que quieren ustedes que les diga, que es una pasada de servicio amables y de comida, vallan ustedes que no se van a repentir, yo les pongo un 12 nos a gustado mucho.....”
“Claro, aquí tienes una reseña de aproximadamente 1000 palabras titulada "Pas de Buda". Si tienes un enfoque específico (libro, película, lugar, experiencia, etc.), házmelo saber. De momento, asumiré que se trata de una experiencia personal o reflexión con tono literario y crítico. --- Pas de Buda Reseña por [Tu Nombre] "Pas de Buda" no es solo un título. Es una frontera invisible, una línea difusa entre la realidad y el deseo, entre el bullicio del mundo y el silencio interior. No se trata de un paso montañoso ni de un sendero turístico. Es una metáfora, una vivencia, una búsqueda. Un punto de inflexión. Mi experiencia con Pas de Buda comenzó sin saberlo. Había oído el nombre en conversaciones esporádicas, en susurros de viajeros que afirmaban haber encontrado allí una respuesta. Pero como todo lo verdaderamente importante, no se puede llegar a él con mapas, ni con reservas, ni con prisa. El Pas de Buda es un espacio que solo se abre a quienes están dispuestos a detenerse —a dejar de correr, aunque sea por un instante— y a escuchar lo que normalmente se silencia. El trayecto hacia este “paso” no está señalizado. A menudo comienza con una insatisfacción difícil de nombrar: el trabajo ya no motiva, los fines de semana pasan como páginas sin sentido, y los placeres habituales pierden su brillo. Muchos lo llamarían crisis. Pero para quien está dispuesto a mirar más allá, es la antesala de algo más profundo. Es el umbral. En este contexto, Pas de Buda es el nombre simbólico de ese lugar donde uno se encuentra con lo esencial. Y aunque cada persona lo experimenta de forma distinta, hay elementos comunes que vale la pena explorar. Lo primero es el silencio. Un silencio incómodo al principio, casi amenazante. En un mundo saturado de notificaciones, alarmas, reuniones y compromisos, detenerse en silencio es un acto de valentía. En Pas de Buda, el silencio no es la ausencia de sonido, sino la presencia de uno mismo. Allí, las voces del ego, del juicio, del miedo, empiezan a calmarse. Y cuando eso ocurre, emerge algo más auténtico: una voz suave, firme, que no grita. Solo susurra. Pero dice la verdad. La segunda característica es la soledad. No la soledad impuesta, sino la elegida. En el Pas de Buda, uno no se siente aislado, sino acompañado por su propia presencia. Es un tipo de compañía que pocos conocen porque pocos se atreven a estar realmente solos. Pero en esa soledad se descubre que uno ya es suficiente. Que la validación externa pierde poder, que el aplauso deja de ser necesario, y que la comparación con otros se desvanece como niebla al sol. El tercer aspecto fundamental es la atención plena. No se puede llegar al Pas de Buda sin estar presente. No basta con pasar por allí; hay que habitarlo. Cada gesto, cada respiración, cada mirada se vuelve sagrada. Un sorbo de té no es solo una bebida, sino una ceremonia. Un paseo por el bosque no es solo ejercicio, sino comunión con lo real. En Pas de Buda, se redescubre lo cotidiano con ojos nuevos. Y eso, aunque suene simple, es revolucionario. Muchos asocian esta experiencia con la práctica del budismo o con el viaje espiritual, y no están equivocados. Pero Pas de Buda no exige religión, ni rituales, ni credos. Solo apertura. Solo disposición. Es una invitación a dejar de acumular y empezar a soltar. A dejar de buscar respuestas afuera y comenzar a escuchar las preguntas interiores. A veces, el acto más radical no es avanzar, sino detenerse. Recuerdo una escena concreta que representa bien este concepto. Caminaba por un sendero de montaña en silencio, sin música, sin compañía. Me detuve al borde de un acantilado y simplemente me senté. El viento soplaba suave, las nubes pasaban despacio y un águila surcaba el cielo sin esfuerzo. En ese instante no pensé en nada. No planifiqué, no analicé, no juzgué. Solo estuve. Y en ese “estar”, sentí que todo estaba bien. Que no faltaba nada. Que no sobraba nada. Fue allí, quizás, donde crucé por primera vez el Pas de Buda. No puedo decir cuánto tiempo duró. Quizás minutos, quizás una eternidad. Pero lo que sí puedo afirmar es que”
“Hemos ido a comer al mediodía. Hemos estado de lujo. Hemos pedido ancas de rana, calamares a la romana y pescadito frito para picotear, todo muy bueno y raciones generosas. Después hemos pedido paella mixta y el arroz estaba en su punto. De postre tarta de queso y contesa. Sin duda repetiremos.”
“Hemos venido a comer y satisfechos. No sabíamos dónde ir a comer ya que estamos de vacaciones y más que era un dia de diario, y hemos estado mirando por internet valoraciones y la verdad que hemos comido muy bien. El arroz de cangrejo azul muy bueno y rico, lo recomiendo. Y las vistas muy bonitas. Hemos comido en la terraza y se agradece las vistas, muy buena ubicación y buen servicio.”
“Maravillosa experiencia gastronómica del Delta del Ebro!!!! Gracias por esta increíble comida y gracias Elena por el magnífico servicio”
“Los triángulos de chocolate son espectaculares, buena atención y servicio.”
“No se pierdan los calamares a la romana caseros... son impresionantes!”
“Buen lugar.Para tomar unas copas y la camarera muy alegre y amable.”
“Los mejillones en salsa son una delicia( obligado probarlos) , los calamares a la romana caseros .... Trato recibido y el personal muy agradable y cercano”
“Un restaurante muy auténtico. Todo mega amigable. Según el hecho de que nada frito tolerado, los gambas se cocinaron en agua salada en lugar de frito en aceite. La paella también fue increíble. 5+”
“Muy buenos productos a un precio muy asequible. Recomiendo la pizza Kisch”
“Segunda vez que vengo y cada vez estoy más enamorado del sitio. Jamás me ha dado tanto placer comer, disfrutas al 100% de lo que pidas y la comida te hace viajar a Italia. Cuando las cosas se hacen con amor, se obtienen estos resultados. Y por supuesto inmejorable la atención de todo su equipo, cercano, amable y con una atención impecable. GRACIAS”
“Lugar muy agradable, cócteles espectaculares y a buen precio, tiene pista de baile....admiten perros......para repetir”
“un hombre muy amable, le hicimos calentarlo todo de 0 y pedimos 8 menús, en 20 minutos lo tenia todo listo. Despues hemos pedido otro y lo ha echo en dos minutos, salsa blanca con mucho sabor a cebolla y muy buena. Ambiente y servicio agradable.”
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