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Opiniones

  1. Estela ★★★★★

    Nos recomendaron este sitio, y fue genial Esta cerca de los cruceros por el delta, tiendas de recuerdos Pedimos paella marinera, estaba excelente Tienen menú de 30 €, merece la pena Era lunes y no había agobio de gente pero recomiendo reservar para más tranquilidad

  2. jaime lucena redondo ★★★★☆

    Comimos muy bien .. Precio Calidad..un 8.

  3. Jaume Soler ★★★★★

    Claro, aquí tienes una reseña de aproximadamente 1000 palabras titulada "Pas de Buda". Si tienes un enfoque específico (libro, película, lugar, experiencia, etc.), házmelo saber. De momento, asumiré que se trata de una experiencia personal o reflexión con tono literario y crítico. --- Pas de Buda Reseña por [Tu Nombre] "Pas de Buda" no es solo un título. Es una frontera invisible, una línea difusa entre la realidad y el deseo, entre el bullicio del mundo y el silencio interior. No se trata de un paso montañoso ni de un sendero turístico. Es una metáfora, una vivencia, una búsqueda. Un punto de inflexión. Mi experiencia con Pas de Buda comenzó sin saberlo. Había oído el nombre en conversaciones esporádicas, en susurros de viajeros que afirmaban haber encontrado allí una respuesta. Pero como todo lo verdaderamente importante, no se puede llegar a él con mapas, ni con reservas, ni con prisa. El Pas de Buda es un espacio que solo se abre a quienes están dispuestos a detenerse —a dejar de correr, aunque sea por un instante— y a escuchar lo que normalmente se silencia. El trayecto hacia este “paso” no está señalizado. A menudo comienza con una insatisfacción difícil de nombrar: el trabajo ya no motiva, los fines de semana pasan como páginas sin sentido, y los placeres habituales pierden su brillo. Muchos lo llamarían crisis. Pero para quien está dispuesto a mirar más allá, es la antesala de algo más profundo. Es el umbral. En este contexto, Pas de Buda es el nombre simbólico de ese lugar donde uno se encuentra con lo esencial. Y aunque cada persona lo experimenta de forma distinta, hay elementos comunes que vale la pena explorar. Lo primero es el silencio. Un silencio incómodo al principio, casi amenazante. En un mundo saturado de notificaciones, alarmas, reuniones y compromisos, detenerse en silencio es un acto de valentía. En Pas de Buda, el silencio no es la ausencia de sonido, sino la presencia de uno mismo. Allí, las voces del ego, del juicio, del miedo, empiezan a calmarse. Y cuando eso ocurre, emerge algo más auténtico: una voz suave, firme, que no grita. Solo susurra. Pero dice la verdad. La segunda característica es la soledad. No la soledad impuesta, sino la elegida. En el Pas de Buda, uno no se siente aislado, sino acompañado por su propia presencia. Es un tipo de compañía que pocos conocen porque pocos se atreven a estar realmente solos. Pero en esa soledad se descubre que uno ya es suficiente. Que la validación externa pierde poder, que el aplauso deja de ser necesario, y que la comparación con otros se desvanece como niebla al sol. El tercer aspecto fundamental es la atención plena. No se puede llegar al Pas de Buda sin estar presente. No basta con pasar por allí; hay que habitarlo. Cada gesto, cada respiración, cada mirada se vuelve sagrada. Un sorbo de té no es solo una bebida, sino una ceremonia. Un paseo por el bosque no es solo ejercicio, sino comunión con lo real. En Pas de Buda, se redescubre lo cotidiano con ojos nuevos. Y eso, aunque suene simple, es revolucionario. Muchos asocian esta experiencia con la práctica del budismo o con el viaje espiritual, y no están equivocados. Pero Pas de Buda no exige religión, ni rituales, ni credos. Solo apertura. Solo disposición. Es una invitación a dejar de acumular y empezar a soltar. A dejar de buscar respuestas afuera y comenzar a escuchar las preguntas interiores. A veces, el acto más radical no es avanzar, sino detenerse. Recuerdo una escena concreta que representa bien este concepto. Caminaba por un sendero de montaña en silencio, sin música, sin compañía. Me detuve al borde de un acantilado y simplemente me senté. El viento soplaba suave, las nubes pasaban despacio y un águila surcaba el cielo sin esfuerzo. En ese instante no pensé en nada. No planifiqué, no analicé, no juzgué. Solo estuve. Y en ese “estar”, sentí que todo estaba bien. Que no faltaba nada. Que no sobraba nada. Fue allí, quizás, donde crucé por primera vez el Pas de Buda. No puedo decir cuánto tiempo duró. Quizás minutos, quizás una eternidad. Pero lo que sí puedo afirmar es que

  1. Federico Tito ★★★☆☆

    El servicio en el restaurante es excelente, destacándose por la atención amable y eficiente del personal. Sin embargo, la comida, aunque aceptable, no logra sorprender ni destacar con sabores memorables o innovadores, siendo bastante estándar. Los precios son los normales en este tipo de restaurantes . Además, el ambiente del lugar no es uno de sus puntos fuertes; carece de una atmósfera acogedora o distintiva que invite a una experiencia culinaria memorable.

  2. javier fernandez ★★★★★

    Lo conocimos de rebote y siempre que estamos por la zona acudimos si queremos disfrutar de una edtupenda paella, para qué buscar más. La ensalada que tomamos era simplememte hortalizas sin mucho sabor en un plato, no mucho más, pero la paella, como siempre, estupenda. Y tiene más mérito por el sitio tan turistico que es: muy cortos los tiempos de cocina y del servicio, de 10

  3. Gemma ★★★★☆

    Nunca lo habia visitado hasta el sábado pasado. Eramos un grupo grande y comimos de maravilla. El servicio rápido , amable y muy atento. Yo tengo restricciones alimentarias considerables y estuvieron super pendientes de mi, para que no me faltara nada y todo estuviera a mi gusto. Sin duda un lugar para recomendar. No dejeis de visitarlo.

  1. Javi Romero ★★★★★

    Hemos pasado la mañana por el lugar, dando un paseo en barco por el delta y luego a pasar de Buda, que ya habíamos estado. Menú de 30 euros con arroz de cangrejo azul. Buenísimo. De entrantes pescaito frito, chipirones con habas y mejillones en salsa romescu. Todo un homenaje. Servicio rápido y muy amable. Recomendable.

  2. Francesc Martí ★★★★☆

    Comimos el menú de 16€ y por cantidad, calidad y el lugar, está muy bien. La ensalada inicial un poco sosa, pero los chipirones, el arroz y el postre muy buenos. Son los mismos dueños de la Nuri que está al lado aunque la oferta es un poco diferente.

  3. JSTamara ★★★★★

    100% recomendable ya que el archiconocido casa Nuri siempre esta lleno y hay que reservar con días de antelación. Este lo encontramos por casualidad, al lado y tenian mesa sin reserva. Tienen varios menús: 15€, 25€ y 40€ Elegimos el menú de 25€ que entraba de primero pica pica de: calamares a la romana, tostaditas, pescadito frito y mejillones con romesco. Todo buenísimo. Y de segundo la paella marinera impresionante, la mejor que he probado. Postres flan de huevo y arroz con leche pero de textura casi mousse, increible de bueno y ligero. Pan y bebida. Todo incluido en el precio 25€. El trato del personal excepcional, muy atentos, rapidos, educados y muy amables. Sin duda un gran descubrimiento.

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Nueva opinión

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la dirección de Pas de Buda?

Pas de Buda está ubicado en la calle T-340, 19, 43580 Deltebre, Tarragona, España

¿Cuál es el número de teléfono de Pas de Buda?

Puede contactar con Pas de Buda al +34 977 47 72 15

¿Cómo se puede llegar a Pas de Buda?

Puede llegar a Pas de Buda a través del siguiente enlace

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