Koy Shunka
“El olor a leña y el ambiente íntimo hicieron que la experiencia resultara muy agradable. Al entrar, se accede por un pasillo en penumbra que conduce hasta el salón, lo que realza aún más la atmósfera acogedora. La comida estaba deliciosa y el servicio fue atento y cordial. Como único punto a mejorar, mencionamos mi intolerancia a la cebolla, pero el último plato la contenía; esto nos generó cierta inquietud sobre si podía estar presente también en otras preparaciones sin que se indicara claramente.”