Restaurant El Brot de l'All i Oli
“Descubrí El Brot de l’All i Oli casi por casualidad y salí con la sensación de haber encontrado un tesoro gastronómico. Lo primero que me sorprendió fue el detalle de bienvenida: un buen fuet local, olivas aliñadas y un tarro de alioli casero que merece mención aparte. Desde ahí, todo fue a más. El pan con tomate tiene ese sabor de “toda la vida” que engancha. El chuletón de vaca… espectacular: carne jugosa, tierna y con un punto de brasa que enamora. Los espárragos verdes me dejaron sin palabras, no solo por su tamaño, sino por lo intensos que estaban. Las croquetas y los pimientos del piquillo rellenos de bacalao son de esos bocados que reconfortan. Y para terminar, una crema catalana que es puro vicio. El lugar es pequeño y acogedor, perfecto para una comida tranquila. El servicio, cercano y amable, hace que la experiencia sea aún mejor. Un restaurante que combina sabor, buen ambiente y detalles que marcan la diferencia.”