Intimissimi
“El lunes 22 de agosto visité la tienda de Intimissimi de Leon en Ordoño. No me di cuenta de que cerraban a las 20:30h y entre en el establecimiento sobre las 20:00h, de llego a recordar el horario no hubiese entrado. Me atendió una empleada muy atenta que, debido a mi situación especial, se esforzó en explicarme todas la dudas que tenía y en buscar en toda las prendas que creía mejor me podían hacer sentir. Lamentablemente yo no me veía bien con ninguna. Llegó la hora de cerrar el establecimiento y aunque la chica que me atendía en todo momento me dijo que no me preocupara, la encargada empezó a demostrar su “prisa”, hablando con la chica que me atendía para demostrar su prisa e ignorándome. Aún así, la chica me ofreció otra solución para que no me fuera de vacío y evidentemente para vender algo, decidí cómpralo solo por las molestias y que la encargada no le echara en cara haber desmontado media tienda para no vender nada. No obstante, demostró que no le parecía suficiente y cuando la empleada fue a cobrarme hizo un comentario como: “¿Solo eso?” Y mirando todo el montón de sujetadores que me había probado. No se como se llama la chica que me atendió, solo que va en bici a trabajar y que tuvo que llegar empapada a casa porque empezó a llover al cerrar la tienda, pero es toda una profesional. Atenta, cercana, educada, empatica y sutil vendiendo. No creo que este comentario le llegue a ella ni a sus jefes pero no se me ocurre otra forma de dejar constancia de que hace un buen trabajo.”