Restaurante Calvo
“Maravilla de lugar. En estos momentos tan difíciles una reserva hecha con más de 10 días de antelación puede verse cancelada por un positivo en covid en un restaurante, eso fue lo que me hizo quedarme, hablando mal y pronto, en bragas un viernes de agosto. Rápidamente se acordó mi madre de un lugar del que le habían hablado de maravilla en la zona donde queríamos comer, pues yo tenía que coger un autobús en Torrelavega. Llamo para reservar y nos apuntan sin problema. Busco un poquito por Instagram y empiezo a salivar y a estar super contenta con la elección del restaurante. Llegamos puntuales y pasamos a un comedor que se encuentra en la parte izquierda del local, parte en la que se encuentra la cocina. A la derecha había otro comedor y sabemos que tienen una terraza trasera, pero no la llegamos a ver. La decoración es un poco pues no sé, ni es ideal ni llega a ser fea, no sé. Ojeamos la carta, cuyos precios nos parecen increíblemente baratos, y acordamos compartir y luego elegir un principal por persona. Carta muy tradicional. Con las bebidas aparece un queso azul muy rico de aperitivo. Madre y hermano son SUPER ensaladilleros y deciden pedir ensaladilla, yo no soy especialmente fan pero tampoco sugiero pedir otra cosa, con lo que vamos a pedir no me voy a quedar con hambre. Les encanta, no dejan ni mancha en el plato, super casera y rica. Croquetas, yo doy palmas cuando se piden en vez de otra cosa, que una croqueta pocha es un infierno, pero... si está buena... Todos flipando, están BUENÍSIMAS, super cremosas, sabrosas, una delicia. A todos nos apetecen y yo he leído maravillas sobre el plato que aparece a continuación: albóndigas de calamar, también metemos unas de bonito. Buenísima salsa de las albóndigas de bonito, el punto de la carne del bonito a mí me parece perfecto pero para algunas personas puede estar demasiado poco hecho. Todos coincidimos en que las de calamar merecían un monumento, qué cosa más buena señores, no dejen de pedirlas. Bocartes y Pepos (filetes rusos con queso y hojaldre) para mis acompañantes, yo me decido por un bonito con vinagreta de tomate. Me preguntan el punto, algo que creo que nunca me habían preguntado con un pescado, y lo pido poco hecho, decisión que el camarero aprueba totalmente. Muy rico el pescado, acompaña la vinagreta de lujo, perfecto. Terminamos con una tarta de queso casera, muy buena. La cuenta, comiendo como señoras, contentísimos con la calidad y el sabor de lo catado, poniéndonos hasta arriba y con un trato muy muy agradable fue de 82€ para 3 personas con una ronda de bebidas (agua y cervezas), precio que pagamos encantados y sitio al que sin duda volveremos y recomendaremos.”