Cortefiel
“Agradecida. Fui a comprar ropa para mí marido y compré una serie de prendas. La compra fue normal, nada de mil saludos, ni nada que la hicieran especial, pero fue correcta. Al llegar a casa me di cuenta de una posible discrepancia en un precio (que realmente no tenía mucha razón de ser). Fui un par de días después. Al llegar sin decir nada un empleado me saludo encantador, y yo que iba flechada a caja para contar lo ocurrido se lo conté a él. Dio verosimilitud a lo que dije, y fue a preguntar a caja y a buscar a la encargada que si fue increíblemente agradable, me ayudó hasta a buscar el ticket, y aunque había sido un fallo humano suyo, me dió la razón (y podía no hacerlo). El.trato fue tan agradable que siento que tengo que decirlo. Me ha encantado la educación con la que me han tratado. Yo no he llegado gritando, no estaba enfadada, porque entendía que mi "queja" podía no ser atendida, pero he agradecido TANTO lo bien que me he sentido que creo que debo decirlo. A veces decimos solo lo malo. Pero cuando de algo que podían haber negado, te agradecen que vayas, que les digas .. pues hay que corresponder. . Seguiré comprando y ojalá más gente en las tiendas así!”