Taberna Amor y Grasa
“Soy de fuera y he venido por recomendación de un amigo. No tenía reserva pero fui a las 20:30 y justo tenían hueco para dos. Todo espectacular: la comida (el eclair, la corteza de cerdo, las manitas y el canelón), el servicio y el encanto del local. Cuando vuelva a Zaragoza repetiré sin duda para probar el resto de la carta o las posibles futuras novedades. ¡¡Menudo equipazo forman entre los dos!!”