Korostondo janari denda
“Había leído que había bajado su calidad y a mí, sinceramente, me pareció todo rico y más que correcto. Me parece un lugar que es como viajar en el tiempo y entrar en un ambiente rural, antiguo, mágico que te saca de la percepción urbanita. El humo de las parrillas de los chuletones, la instalación de la luz con sus interruptores de cerámica, esos muros, las vigas y travesaños del tejado… no te dejan indiferente. Nos dejaron meter al perrito con condiciones, un detalle! Las patatas fritas, una sartenada crujiente como las que hace mi madre en casa, acompañando el chuletón. Estuve allí con mi familia y disfrutamos como niños… Lleva a tu amigo o amiga de fuera y déjale con la boca abierta”