El Molino de Urdániz
“Sin duda, mis restaurantes favoritos de Pamplona. He ido muchas veces a Origen, la planta baja, y siempre salgo con una sonrisa. Es un sitio donde se cocina con cariño, con muchísimo respeto al producto local y a la tradición navarra, pero dándole un giro personal, creativo y muy sabroso. Para mí, es el mejor restaurante calidad-precio de la ciudad —y no solo por el precio, sino por lo que te llevas a nivel gastronómico y emocional. Esta vez subí a El Molino de Urdániz, en la planta de arriba, para probar el menú degustación, y la experiencia fue simplemente maravillosa. Es alta cocina en toda regla, pero sin pretensiones: una propuesta muy cuidada, con técnica, sensibilidad, y un hilo conductor que conecta con nuestras raíces. Cada plato es un homenaje al territorio, reinterpretado con muchísima elegancia. Además, quiero destacar algo que muchas veces se pasa por alto y que aquí es impecable: el servicio en ambos espacios es excelente. Cálido, profesional, atento, sin agobiar. Te hacen sentir cuidada y bien recibida, y eso suma muchísimo a la experiencia. Y sinceramente, pagaría lo que hiciera falta por disfrutar allí. Porque cuando las cosas se hacen tan bien, con tanta pasión y coherencia, el precio pasa a un segundo plano. Origen y El Molino son dos maneras distintas de vivir una cocina con alma, pero comparten la misma filosofía: producto, tradición y excelencia. Recomendadísimo. Volveré siempre que pueda.”