Emilio Marin Confiterias
“He tenido la suerte de ver crecer este comercio desde mi niñez, cuando Loli y Emilio regentaban una pequeña panadería, hace ya más de 50 años. He sido testigo de su enorme esfuerzo, de su trabajo incansable y de esas ganas sinceras de hacer las cosas bien. Y lo lograron. Hoy, sus hijos no solo continúan con el negocio, sino con la verdadera misión de sus padres: ofrecer siempre productos de calidad. Podrán gustar más o menos según el paladar de cada uno, pero lo que no se puede negar es que la calidad es la seña de identidad de Confitería Marín. A ello se suma la cercanía y amabilidad de las personas que lo hacen posible, que convierten cada visita en algo más que una simple compra: en un pequeño reencuentro con la tradición y el buen hacer.”