La Casita de la Sierra de Guadarrama
“Fui con mis amigas un fin de semana y nos lo pasamos genial. La casa es perfecta, y las vistas desde el salon son preciosas. Super recomendable si quieres pasar un fin de semana agradable de relax!”
11 resultados encontrados
“Fui con mis amigas un fin de semana y nos lo pasamos genial. La casa es perfecta, y las vistas desde el salon son preciosas. Super recomendable si quieres pasar un fin de semana agradable de relax!”
“Un oasis de naturaleza entre ciudades. Camino ancho para practicar deporte rodeado de pinos, abetos, cipreses, etc. Discurre al lado del arroyo y tiene una longitud de unos 3km.”
“Lugar tranquilo y muy agradable para comer algo o parar a tomar un refresco. Tienen un patio interior ideal. Disfrutamos de una ensalada de queso de cabra y frutos rojos y una hamburguesa de corzo que estaba muy rica. Recomendable. Todo es casero y con mucho mimo.”
“Encantados con la estancia en el Nido. La casa está en sitio muy tranquilo y tiene vistas al pantano. Luego está equipada con todo lo necesario para poder disfrutar. Las habitaciones muy cuidadas y agradables y una piscina espectacular. Además, dispone de un montón de juegos que hacen la estancia muy divertida si vas con niños. Y por ultimo destacar la amabilidad de la propietaria. Un diez para el Nido.”
“Paramos para almorzar antes de continuar el viaje. Camareras muy amables y atentas. Bocadillo de calamares muy bueno y grande”
“Henos pasado un increíble finde, esta equipado a tope, tostadora, ollas,sartenes, vajilla, cuberteria, juegos de mesa, sábanas y toallas de cambio, una temperatura excelente,muy luminoso y la limpieza mas que excelente, parecia todo nuevo a estrenar.La ubicación es perfecta, tienes un supermercado en la misma acera, unos 10 metros,con fruta, congelados, productos típicos... enfrente si eres un despistadillo con los horarios tienes un bazar con horario ininterrumpido, muy buenos precios y buenos productos. El alojamiento está a un minuto del centro del pueblo donde podrás encontrar más comercios, lugares donde comer de carta o picotear a precios muy asequibles. Los dueños súper amables y cercanos, te facilitan todo desde la bienvenida, 100%recomendable, volveremos sin duda!!”
“Estuvimos por la zona caminando hasta llevar a las cataratas del purgatorio y después vinimos al restaurante. Pedimos entre 4, 2 entrantes, un plato principal cada uno y 2 postres. Cada plato destacaba por una calidad de la materia prima altísima. Además el servicio es muy agradable. Sin duda no te arrepentirás.”
“Fue una excelente experiencia. Estuvieron en cada detalle. La casa es enorme (3 dormitorios más 3 baños) súper completa en todos los sentidos. Muchas gracias! Pasamos una semana genial. Volveremos.”
“La gyozas están muy ricas, son hechas a mano. La camarera Yao sirve muy bien, es agradable. Cada vez que vengo a Guadarrama vengo a este bar.”
“El Pajar de Navacerrada: qué gozada tropezar con un sitio que te pilla cerca de todos los lugares que frecuento. Un gran hallazgo que añado a mi lista. La hamburguesa Pajar… rica no, riquísima. Una señora hamburguesa: ternera jugosa, cheddar ahumado, lechuga, tomate, cebolla, bacon y unas patatas fritas ricas. El cachopo, según cuentan, es el más famoso de la sierra. Y después de verlo salir rumbo a otra mesa, lo entiendo: finito, bien armado, con queso Idiazabal y un jamón del que no se discute, se respeta. Lo probaré la próxima vez, igual que esos huevos rotos con jamón que vi desfilar. Ah, y no olvidemos los torreznos. Los del lugar juran que son exquisitos… y yo, por cómo hablaban, diría que no estaban exagerando. Volveré. Y pronto. Porque hay sitios que te conquistan y otros que directamente te adoptan, y El Pajar tiene toda la pinta de lo segundo. Buen servicio y Emilio muy atento. Hoy, domingo 7 de diciembre, volvimos al restaurante para probar otros platos. Y nada más cruzar la puerta… ¡zas! Un señor alto, corpulento y con más genio que simpatía casi nos despide sin siquiera preguntarnos si teníamos mesa. —¡Está todo completo! ¡No hay sitio! —soltó. A lo que respondí, ya con cierta chispa: —Oiga, que tenemos reserva desde hace una semana. —¿Son cinco? —Pues sí. —Ah… esa es su mesa. Superado el recibimiento, las cosas mejoraron: las croquetas crujientes estaban de escándalo y los torreznos, muy muy buenos. El cachopo, para enmarcarlo. Solo una nota: no sé exactamente quién es ese señor alto y contundente —si es el dueño, el encargado o el padre de Emilio—, no es la persona más indicada para estar de cara al público. Y sí, el servicio fue lento: una hora y media desde que nos sentamos. Pero el restaurante estaba a reventar, así que… se lo perdono. ¡Seguiremos yendo!”