Casa Pozas Tartajo
“La comida estaba muy rica y no fue nada caro. Los camareros muy atentos Volveremos seguro”
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“La comida estaba muy rica y no fue nada caro. Los camareros muy atentos Volveremos seguro”
“Hemos pasado el puente de diciembre en Rascafria y hemos cenado los dos días en Casa Juanito. La primera noche llegamos allí sin reservar y el trato fue muy agradable. El comedor de abajo con la chimenea y su decoración te hacen sentirte muy a gusto. Su camarero Juan Carlos en todo momento atento y nos ayudo. Pedimos varias cosas para compartir y estaba muy rico todo, con calidad y cantidad. Se nota que es casero y tienen hasta el detalle de que tuvimos que pedir una manzanilla y nos pusieron una chocolatina en forma de seta. Esos detalles son de valorar. Quedamos tan encantados que volvimos a repetir pero preferimos reservar por la cantidad de gente que había el puente de diciembre en el pueblo. Sin duda las croquetas para nosotros han sido las mejores que hemos probado, caseras, cremosos...espectaculares y el secreto ibérico un acierto sin duda, muy jugoso. Los postres caseros, para nosotros la tarta de queso y la tarta de nata y almendras todo un acierto. Al igual que Juan Carlos la noche anterior, el camarero alto con gafas muy atento también con nosotros. El precio es más que adecuado por la calidad y el servicio prestado.”
“Una gran casa rural en un entorno genial,buena limpieza y ubicación,las vistas son muy buenas y el entorno muy tranquilo,dispones de piscina espectacular en la urbanización. Hemos quedado muy contentos”
“Un sitio acogedor, el trato perfecto, muy ameno, mucha limpieza, la cocina está a la vista, pudiéndo ver como se confeccionan los exquisitos platos italianos que salen de ella, con sabores muy ricos. Encuanto al precio está perfecto muy asequible ya que la comida es de categoría. Siempre que regrese por esa zona, será mí sitio preferido para una exquisita cena con sabor italino. Agradecido por el trato!!”
“Este domingo encargué una paella mixta para 10 y estaba muy rica!!!! con su socarrat y todo.Me la trajeron a casa puntuales y el trato muy amables. Ademas el pequeño local, lo tienen muy cuidado. También pedí una tortilla, quizás un poco pequeña...pero riquisima!!!!!....Recomiendo este sitio.”
“Comida casera en forma de menú con bastantes opciones. Los primeros muy buenos. La carne perfecta, un entrecot al punto exacto y unas chuletillas de lechal muy ricas. Postres caseros. Servicio atento.”
“Muy buena calidad y cantidad a precios económicos.”
“La comida está espectacular, cantidad y calidad con un precio muy bueno. La terraza está muy bien, y dentro está todo muy limpio.”
“La gyozas están muy ricas, son hechas a mano. La camarera Yao sirve muy bien, es agradable. Cada vez que vengo a Guadarrama vengo a este bar.”
“El Pajar de Navacerrada: qué gozada tropezar con un sitio que te pilla cerca de todos los lugares que frecuento. Un gran hallazgo que añado a mi lista. La hamburguesa Pajar… rica no, riquísima. Una señora hamburguesa: ternera jugosa, cheddar ahumado, lechuga, tomate, cebolla, bacon y unas patatas fritas ricas. El cachopo, según cuentan, es el más famoso de la sierra. Y después de verlo salir rumbo a otra mesa, lo entiendo: finito, bien armado, con queso Idiazabal y un jamón del que no se discute, se respeta. Lo probaré la próxima vez, igual que esos huevos rotos con jamón que vi desfilar. Ah, y no olvidemos los torreznos. Los del lugar juran que son exquisitos… y yo, por cómo hablaban, diría que no estaban exagerando. Volveré. Y pronto. Porque hay sitios que te conquistan y otros que directamente te adoptan, y El Pajar tiene toda la pinta de lo segundo. Buen servicio y Emilio muy atento. Hoy, domingo 7 de diciembre, volvimos al restaurante para probar otros platos. Y nada más cruzar la puerta… ¡zas! Un señor alto, corpulento y con más genio que simpatía casi nos despide sin siquiera preguntarnos si teníamos mesa. —¡Está todo completo! ¡No hay sitio! —soltó. A lo que respondí, ya con cierta chispa: —Oiga, que tenemos reserva desde hace una semana. —¿Son cinco? —Pues sí. —Ah… esa es su mesa. Superado el recibimiento, las cosas mejoraron: las croquetas crujientes estaban de escándalo y los torreznos, muy muy buenos. El cachopo, para enmarcarlo. Solo una nota: no sé exactamente quién es ese señor alto y contundente —si es el dueño, el encargado o el padre de Emilio—, no es la persona más indicada para estar de cara al público. Y sí, el servicio fue lento: una hora y media desde que nos sentamos. Pero el restaurante estaba a reventar, así que… se lo perdono. ¡Seguiremos yendo!”