EROSKI
“Es reconfortante y muy de agradecer el comprobar que sigue habiendo trabajadores sensibles y empáticos. Estuve comprando con mi madre, una persona mayor, en este supermercado el pasado lunes. Había una gran cola en las cajas de pago y el empleado de la carnicería enseguida vino a ofrecerle asiento a mi madre. Luego otra de las empleadas nos facilitó el pago del artículo que teníamos en la cesta. Ojalá siempre se tuviese en cuenta las condiciones de las personas y sus necesidades. Muchas gracias a estos trabajadores.”