Pazo Cibrán
“Este año hemos vuelto al Pazo Cibrán después de enamorarnos del lugar el verano pasado, y en esta ocasión vinimos con la familia al completo. ¡Y no podríamos estar más felices con la decisión! Nos alojamos en un estudio justo enfrente de un jardín precioso, lleno de árboles y flores. La tranquilidad que se respira es absoluta. El pazo está impecablemente cuidado, con ese encanto especial que solo tienen los lugares con historia y cariño detrás. Alicia y Jacobo, los anfitriones, son simplemente encantadores: cercanos, amables y siempre dispuestos a ayudar para que la estancia sea perfecta. Los desayunos son caseros y muy ricos. Y no podemos olvidarnos de Terra y la pequeña Sil, sus perritas adorables, que aportan aún más calidez a la experiencia. En definitiva, el Pazo Cibrán ya se ha convertido en uno de nuestros lugares favoritos. Un sitio al que, sin duda, volveremos.”