Carglass
“Adrián Araujo Fernández fue como un ángel caído del cielo: Hubo una granizada en Madrid y tuvimos que cambiar la luna del coche, el seguro nos recomendó un taller en Madrid y los muy zopencos nos pusieron unas escobillas que no eran del tamaño adecuado. Total, me encuentro en Ribadeo teniendo que ir A Coruña, con lluvia de por medio y sin escobillas por los inútiles del taller de Madrid. En esas, en un Eroski del pueblo hay un tenderete de Carglass y me topo con Adrián. Se ofreció a echarnos una mano sin pensárselo dos veces. En su tiempo libre estuvo viendo si podíamos hacer un apaño y al final nos repuso la escobilla y nos permitió seguir nuestro camino. ¡Que experiencia más buena! ¡Qué persona más encantadora, más atenta y profesional! Lo único que lamento es que a la vuelta a Madrid no pude pasarme por el taller para poner una carta de agradecimiento: Gracias por hacer lo imposible para que pudiésemos llegar a casa. ¡Mil gracias Adrián!”