Bar La Cueva
“Ya estuve hace varios años y recordaba tanto el peculiar ambiente del establecimiento como los callos con tomate qué consumí. Volví a pedir callos y no me defraudaron en absoluto. El resto de platos que compartí con mi mujer estaban muy ricos (se nota que es comida casera) pero no al nivel de los callos. De postre pedí un flan de higos que estaba exquisito, sobresaliente. Fueron muy amables y nos dejaron bajar a la cueva que hay en el sótano. Según la dueña, estas cuevas estaban cuando su padre compró la casa, que es por ahí del 1500”