Slow Life Camping Venta del Moro
“Nos quedamos 7 noches con nuestra en una parcela en el mes de agosto, dos adultos, una niña y un perro. Todo genial. Si lo que buscas es tranquilidad, este es el lugar. El personal del camping (recepcionista, camareras, señora de la limpieza) muy amable. Es un camping muy pequeñito, solo 16 parcelas y unos poquitos bungalows. Hay pocos aseos y duchas, pero súper limpios y suficiente para la cantidad de huéspedes. Tiene una mini piscina muy original, hecha con un contenedor de mercancía, muy chula. Hay un pequeño parque infantil y una sala muy grande con juguetes variados para los niños. En el bar-restaurante no ponen reguetón, ni trapp, ni los 40 urban, cosas que se agradece, y el volumen de la música permite conversar (y no se escucha desde las parcelas). Eso sí, en fin de semana reservad a la hora de la cena, porque se pone hasta arriba de gente. Los precios, normales para lo que hay últimamente. No es barato, pero tampoco caro. La comida buena y el servicio muy bueno. Los lavaderos podrían estar mejor, son un poco incómodos, pero es la única pega que puedo sacarle al sitio. En la zona hay opciones para hacer muchas actividades deportivas y acuáticas. O también puedes no hacer nada y dedicarte a descansar en un paisaje precioso. En temporada baja aceptan tarjeta ACSI. Muy recomendable.”