Restaurante Mallol
“Pedir perdón y dar las gracias. Cuando repito en un restaurante que no está cerca de mi residencia, lo hago por dos motivos, el primero es por la calidad de la comida (materia prima y elaboración) y el segundo por la atención que recibo. En Mallol las dos cosas están muy cerca del sobresaliente. El motivo de pedir perdón, es porque tenía una reserva para el martes para una comida familiar. El lunes para mi desgracia me tocó acudir de urgencias por un problema estomacal. La idea era llamar el martes a primera hora para anular la reserva.....Y SE ME OLVIDÓ. Por eso pedir perdón. Y dar las gracias, porque recibí la llamada de la mujer (lamento no saber su nombre) responsable de las reservas que con gran educación y tacto me preguntó por la reserva. GRACIAS, por entender lo sucedido y por la buena actitud mostrada. A los dos motivos que dije al principio para repetir en éste restaurante, le sumo un tercero, la amabilidad de la señora que me atendió ayer.”