La Canija
“Muy Recomendable En La Canija la dificultad no está en elegir bien, sino en no pedir media carta. Con una oferta tan amplia como apetecible, cada plato parece una emboscada a tu autocontrol. Las empanadas, doradas y crujientes, son un clásico infalible; la fritura con langostino y verduras frescas, un golpe visual y de sabor; y el sándwich de lacón trufado, con queso fundido, es pura indecencia gastronómica. Incluso unas simples aceitunas llegan con más presencia que muchos platos principales en otros sitios. El local combina un ambiente rústico con toques creativos —imposible ignorar el columpio que atraviesa el comedor— y un servicio paciente que entiende que aquí decidir lleva su tiempo. La relación calidad-precio es justa, considerando que sales con el estómago contento y la cámara llena de fotos. Un lugar para repetir… aunque conviene ir con moderación, o terminarás cenando también el desayuno del día siguiente.”