Bar Miguel
“El mejor bar del pueblo sin duda”
Negocios 211–240 de 371
“El mejor bar del pueblo sin duda”
“Un menú por 10€ con segundo a la brasa y guarniciones caseras de patatas y pimientos y tomate a la brasa. el camarero atento y rápido. Se ve Buena gente y con ganas de agradar y a lo dicho por 10 euricos está mucho bien que es más que muy.”
“Solo puedo expresar mi total satisfacción con el personal de tanto el bar como del restaurante. Muy amables y atentos. Siempre dispuestos a ayudar y informar. El bar y restaurante son perfectos para comer y tomar algo muy limpios y los dos fidponnen de terraza. La comida al menos lo que comí yo de 10 las croquetas fantásticas y la carne expetacular. . Osea muy recomendable tomar o comer algo allí. Volveré. Gracias.”
“Bar d chinos con la comida muy buena y raciones grandes, precio-calidad excelente!”
“Genial muy bueno e pedido el menú gratinado solo carne y buenissimo”
“Bocadillos y tortilla casera excelentes. Servicio rápido y buen ambiente.Muy recomendable, calidad precio muy ajustado!”
“Muy bueno siempre lo pido para que me lo traigan a casa y es uno de los durums que he visto más grandes de Reus y encima viene cerrado de los dos lados y eso es un punto muy positivo siempre .”
“Muy buen trato la dueña Q se porto conmigo muy bien cuando yo iba por trabajo Y me ofrecio lo q tenia; El.año q viene si me toca esa obra a mi u otra cerca seguro q voy a estar alli o si estoy cerca me acercare a saludar Me e ido con una buena experiencia Voy a repetir seguro Un abrazo desde Bilbao”
“Personal muy amables y simpáticos. El servicio es súper rápido, y las pizzas son increíbles. Muy recomendable.”
“Las pizzas están buenísimas. La costilla barbacoa muy jugosa y rica. Servicio rápido y muy amables y precio bien”
“Excelente restaurante, aunque pequeño y sin lujos, los platos están preparados con mucho gusto y están sabrosos. Personal muy atento, se nota que les gusta lo que hacen. Buenos precios.”
“Excelente atención y se come divinamente. El día 29 hay una calcotada y hay que hacer reserva . También el 28 y 29 hay mercadillo de segunda mano y artesanía . Hace reserva antes del domingo.”
“Este restaurante me encanta y pido por Just Eat el chico del pedido me trajo salsas extra (siempre lo hace es muy amable) y vengo aqui a poner 5 estrellas porque se lo merecen. (No sabia como poner reseñas en Just Eat, pero se merecen 5 en google!)”
“Lugar muy agradable y cálido tanto como para tomar algo, picar o cenar, nos atendieron súper bien y comimos de lujo, recomiendo las croquetas de Gambon! Recomiendo mucho y sin duda volveremos a ir”
“Me encanta la escudella del Alex ...las manitas ,el jarrete ,todo está muy rico y echo con amor y profesionalidad. Hambiente tranquilo y familiar.Buena atención y trato.. Precio y calidad inmejorable..”
“Muy bien restaurante, buena comida, menú incluso en fin de semana (al menos ahora en invierno). Super APTO para Celíacos (mil gracias) y en definitiva, para repetir y repetir. El ambiente no lo valoro porque estábamos solos así que no sé si es muy ruidoso. El servicio bueno y atento aunque un pelín lentillo para estar solos, supongo que con más gente ya se ponen las pilas. Relación calidad precio de 10.”
“Aquí está mi súper Vero con sus ricas empanadas sencillas y sabrosas. Ten cuidado ⚠️ si las pruebas nunca más podrás pasar sin ellas, no digas que no te lo advertí.”
“Está todo riquísimo, buenos precios y buena calidad, recomiendo el plato combinado de bacalao y de tapas la sepia a la plancha. También es importante la buena atención, un sitio muy familiar”
“Sólo decir que se come muy bien...muy bueno todo”
“Una experiencia genial. La comida estaba muy rica, especialmente las bravas y los calamares, que estaban buenísimos. La ubicación del restaurante es fantástica, ideal para disfrutar del entorno. Y el personal, súper amable y atento en todo momento. Sin duda, un sitio al que volvería encantada.”
“Muy buen atención por parte de los camareros y muy buena comida. Super recomendables los chipirones fritos”
“Buen producto y buen servicio. Personal amable.”
“Precio asequible y comida buenisima. Trato excelente. Sin duda si algun dia vuelvo a la ametlla vendré a comer aquí”
“Llegar a San Carlos de vacaciones y comer una sano y rico. Gracias Erika por tu recomendación... los calamares caseros maravillosos y tu simpatía!! (Las cuñadas)”
“Claro, aquí tienes una reseña de aproximadamente 1000 palabras titulada "Pas de Buda". Si tienes un enfoque específico (libro, película, lugar, experiencia, etc.), házmelo saber. De momento, asumiré que se trata de una experiencia personal o reflexión con tono literario y crítico. --- Pas de Buda Reseña por [Tu Nombre] "Pas de Buda" no es solo un título. Es una frontera invisible, una línea difusa entre la realidad y el deseo, entre el bullicio del mundo y el silencio interior. No se trata de un paso montañoso ni de un sendero turístico. Es una metáfora, una vivencia, una búsqueda. Un punto de inflexión. Mi experiencia con Pas de Buda comenzó sin saberlo. Había oído el nombre en conversaciones esporádicas, en susurros de viajeros que afirmaban haber encontrado allí una respuesta. Pero como todo lo verdaderamente importante, no se puede llegar a él con mapas, ni con reservas, ni con prisa. El Pas de Buda es un espacio que solo se abre a quienes están dispuestos a detenerse —a dejar de correr, aunque sea por un instante— y a escuchar lo que normalmente se silencia. El trayecto hacia este “paso” no está señalizado. A menudo comienza con una insatisfacción difícil de nombrar: el trabajo ya no motiva, los fines de semana pasan como páginas sin sentido, y los placeres habituales pierden su brillo. Muchos lo llamarían crisis. Pero para quien está dispuesto a mirar más allá, es la antesala de algo más profundo. Es el umbral. En este contexto, Pas de Buda es el nombre simbólico de ese lugar donde uno se encuentra con lo esencial. Y aunque cada persona lo experimenta de forma distinta, hay elementos comunes que vale la pena explorar. Lo primero es el silencio. Un silencio incómodo al principio, casi amenazante. En un mundo saturado de notificaciones, alarmas, reuniones y compromisos, detenerse en silencio es un acto de valentía. En Pas de Buda, el silencio no es la ausencia de sonido, sino la presencia de uno mismo. Allí, las voces del ego, del juicio, del miedo, empiezan a calmarse. Y cuando eso ocurre, emerge algo más auténtico: una voz suave, firme, que no grita. Solo susurra. Pero dice la verdad. La segunda característica es la soledad. No la soledad impuesta, sino la elegida. En el Pas de Buda, uno no se siente aislado, sino acompañado por su propia presencia. Es un tipo de compañía que pocos conocen porque pocos se atreven a estar realmente solos. Pero en esa soledad se descubre que uno ya es suficiente. Que la validación externa pierde poder, que el aplauso deja de ser necesario, y que la comparación con otros se desvanece como niebla al sol. El tercer aspecto fundamental es la atención plena. No se puede llegar al Pas de Buda sin estar presente. No basta con pasar por allí; hay que habitarlo. Cada gesto, cada respiración, cada mirada se vuelve sagrada. Un sorbo de té no es solo una bebida, sino una ceremonia. Un paseo por el bosque no es solo ejercicio, sino comunión con lo real. En Pas de Buda, se redescubre lo cotidiano con ojos nuevos. Y eso, aunque suene simple, es revolucionario. Muchos asocian esta experiencia con la práctica del budismo o con el viaje espiritual, y no están equivocados. Pero Pas de Buda no exige religión, ni rituales, ni credos. Solo apertura. Solo disposición. Es una invitación a dejar de acumular y empezar a soltar. A dejar de buscar respuestas afuera y comenzar a escuchar las preguntas interiores. A veces, el acto más radical no es avanzar, sino detenerse. Recuerdo una escena concreta que representa bien este concepto. Caminaba por un sendero de montaña en silencio, sin música, sin compañía. Me detuve al borde de un acantilado y simplemente me senté. El viento soplaba suave, las nubes pasaban despacio y un águila surcaba el cielo sin esfuerzo. En ese instante no pensé en nada. No planifiqué, no analicé, no juzgué. Solo estuve. Y en ese “estar”, sentí que todo estaba bien. Que no faltaba nada. Que no sobraba nada. Fue allí, quizás, donde crucé por primera vez el Pas de Buda. No puedo decir cuánto tiempo duró. Quizás minutos, quizás una eternidad. Pero lo que sí puedo afirmar es que”
“Calidad precio los bocatas están muy bien grandes pan recién hecho”
“Restaurante a primera linea de mar, con su terraza, comida de gran calidad acompañado de un buen precio, cenamos unas tapas, pulpitos, torreznos y para compartir una paella de arroz negro, 100% recomendado, servicio super amable.”