La Moderna
“Teníamos pensado cenar en otro sitio, pero en la excursión en barco que hicimos, nos dijeron que aquí podíamos probar los mejillones de la Rápita. No teníamos reserva. Dentro y en la terracita de la derecha estaba lleno, pero disponen de una pequeña terraza detrás y la camarera nos acomodó rápidamente. Esa terracita era de fácil acceso, había madres con carritos y personas en silla de ruedas. Al ser domingo, no había mejillones, pero sí que probamos las tallarinas con una copita de cava. La calidad era excelente. Los precios no son los más económicos de La Rápita, pero tampoco me parecieron exagerados. También disponían de una extensa carta de vinos, cavas e incluso champán a precios muy competitivos. Los baños estaban limpios. Es un sitio que recomendaría y al que volveré.”