Museu Nacional d'Art de Catalunya
“Mi visita al Museu Nacional d'Art de Catalunya fue un fascinante viaje a través del tiempo y las culturas. Subir hacia su imponente edificio, con las fuentes de Montjuïc de fondo, ya anticipaba la grandiosidad de lo que encontraría dentro. Las salas de arte románico, con sus frescos medievales, son simplemente sobrecogedoras. Pero como residente de Córdoba, tuve dos encuentros especialmente significativos. El primero fue al contemplar los restos arquitectónicos de Medina Azahara en la sección de arte medieval. Ver esos capiteles y fragmentos califales, tan familiares para mí, expuestos con tanto respeto en este museo, me hizo sentir un orgullo peculiar. Era como asistir a un diálogo entre dos grandes patrimonios españoles, un testimonio de cómo el legado andalusí trasciende fronteras. La experiencia se completó al descubrir la colección de Julio Romero de Torres. Sus mujeres de mirada intensa y paleta oscura me transportaron directamente a la Córdoba más auténtica. Fue un guiño perfecto: desde la sofisticación del arte califal hasta la pasión de la pintura moderna, mi tierra estaba representada en toda su riqueza cultural. El MNAC logró, para mí, tejer un puente maravilloso entre Barcelona y Córdoba.”