Cafeteria Bar Tess
“Un lugar donde se para el tiempo A orillas del Duero, este local nos devuelve a esos bares donde todo podía pasar. Llegamos cincuenta almas y el destino nos tenía preparada una experiencia inolvidable. El tiempo se detuvo, literalmente, mientras veíamos al chef —con la calma de quien domina su arte— entrar y salir de la cocina una y otra vez, como si de un ritual ancestral se tratase en busca de producto local cuidadosamente preservado mientras nos relataba con la amabilidad y la ternura de un niño en el patio de un colegio lo que allí iba a ocurrir. Dicen que la risa es la mejor medicina, pero anoche descubrí otra: el aceite de Quintanilla de Onésimo. Llevaba semanas con la rodilla tocada y, tras una velada en ese ambiente cargado de fritura y emoción, el dolor desapareció. Mención especial para los tigres, que deberían tener denominación de origen. Crujientes, valientes y probablemente capaces de lubricar un motor diésel. Un templo del colesterol con alma, donde el tiempo, el rebozado y la risa se confunden en una coreografía irrepetible. Volveremos”