Restaurante Pedro Olivar
“Cada visita es un auténtico placer. Desde que entras, el trato del personal —y en especial de José y del propio David, el dueño— te hacen sentir como en casa. El marisco es de otro mundo: zamburiñas y navajas que parecen recién salidas de una ría gallega, frescas y llenas de sabor. El arroz, ya sea con carabineros o con bogavante, es una obra maestra: meloso, intenso y cocinado con un mimo que se nota en cada bocado. Todo esto en un ambiente precioso, con un espacio cuidado al detalle, que convierte la comida en una experiencia completa. Sin duda, un imprescindible en la ciudad para los amantes de la buena mesa.”