Taberna Mateo
“En el camino te encuentras lugares agradables y en los que la atención es amable y hospitalaria. Te hacen sentir a gusto y disfrutas de ese tiempo de descanso para café y bocadillo (fue mi caso y además en ese febrero en el que parece que todo está cerrado en el Camino francés ) y seguro que para tapas y comida. Quien me atendió (después en el camino supe la propietaria) mostraba cuidado y atención en la limpieza y cariño con cada espacio del local, que además cuenta con la calabaza peregrina más grande que nunca vi. Un lugar para volver y parar y también para recomendar”