Lidl
“Acostumbro a hacer la compra siempre en este supermercado, me gustan sus productos de calidad y a buen precio. Y por ubicación me viene ideal a la salida del trabajo. Pero me desagrada enormemente el trato que recibo cada vez que voy a pagar a la caja, por parte de una cajera llamada Tamara. Su aspecto es de total abandono, con el pelo siempre sucio y despeinado, su postura corporal desgarbada, apoyada en la superficie de la caja y de mala gana atendiendo a los clientes. Ni un buenas tardes al llegar a la caja , ni un hasta luego al terminar y pagar la compra, da igual que tú la saludes, ella no te va a contestar y además tirando los productos de cualquier manera. En muchas ocasiones contando su vida a algún cliente conocido y haciendo esperar al resto y tener la cinta parada. Si alguna vez me ha atendido en las cajas de auto pago, pues la misma tónica, malas caras, gestos y poca empatía con el cliente. Tengo que decir que el resto de empleados de este establecimiento son siempre agradables y atentos a la hora de preguntarles o consultarles cualquier duda. Por eso he puesto 5 estrellas. Por una persona no tienen porqué pagar el resto.”