Leroy Merlin Utebo
“Hola me gustaría que le comunicaran esto a la cajera llamada Silvia. Llevo yendo varios días solo para verte y no me atrevo a decírtelo en persona así que te lo digo por aquí. No suelo fijarme en mucho cuando hago la compra, pero contigo fue distinto, Silvia. Fui a pagar pensando solo en terminar y seguir mi camino, y salí con una sonrisa que no esperaba. Tus ojos marrones tienen algo especial, una calma cercana que hace que incluso la espera en la caja se vuelva agradable. Y tu sonrisa, tan natural y bonita, consigue que uno se sienta bienvenido, como si no fuera solo un cliente más. Tu carisma se nota en los pequeños gestos, en la forma de tratar a la gente, en cómo haces que un momento cotidiano se vuelva un poco más luminoso. A veces uno entra a Leroy Merlin buscando algo material y se va llevándose algo mucho mejor: una buena impresión, un buen recuerdo… y en mi caso, las ganas de volver a pasar por tu caja.”