El bardal
“Hemos estado un fin de semana en Zaragoza. Nos alojamos cerca de este restaurante y fuimos a comer. Es pequeño pero acogedor. La comida es espectacular. Como la que se hacía antiguamente. Los caracoles espectaculares y el pollo relleno y la paletilla increíbles. Los acompañaban con unas patatas panaderas riquísimas. Paula, la cocinera es un encanto y nos agasajó además con limonada casera y una bebida refrescante. El precio fenomenal. Era un menú que incluía la bebida, café y postre. De verdad que merece la pena ir a este restaurante porque se come de lujo.”