El Carmen
“Llegas con cara de lunes, aunque sea jueves. Te sientas. Te traen un café que huele como deberían oler todas las mañanas de tu vida hasta que te mueras. Porque te puede gustar el café o no pero no conoZco a nadie que no le guste el olor a café. Y una tostada que te obliga a cerrar los ojos del puto gusto. Crujientita, con zu tomate, er jamó,.y el aceitito. Precio que te hace pensar que alguien se ha equivocado... pero no. Es así. Rico, casero, y a un precio que en otros sitios te cobran solo por el WiFi. Y sí, ya hay sitios bonitos, modernos y con nombres en inglés que no se entienden. Pero aquí se entiende todo: el sabor y una atención, que a veces es más reconfortante que un “te quiero”. Si tienes mal día, ve. Si tienes buen día, ve también. Porque este sitio no es solo para comer. Es para darte cuenta de que aún quedan lugares donde lo sencillo está bien hecho. Y eso, hoy, vale oro.”