Cafetería Titanic
“Sólo merece la pena el servicio. En concreto, nos atendió un camarero con gafas, barba y tatuajes. Excelente servicio. Creo que todos deberían aprender de él. Trato exquisito, simpático, servicial y muy amable. El resto, no merece la pena. Si repetimos, será por aquel camarero. Un gran profesional.”