Garbo
“Inolvidable experiencia. Fuimos a cenar al ver las reseñas. Es un sitio muy pequeño y con mesas altas, con un ambiente relajado y desenfadado. La atención es genial, individualizada y te hacen sentir muy cómodo. Las croquetas nos sorprendieron porque aunque fuera líquidas tenían un sabor espectacular (para comerse 8 seguidas por lo menos, pero había que probar más). El plato estrella para nosotros el tiradito, el mejor pescado crudo y combinación que hemos probado de este estilo hasta la fecha. Pan bao diferente a los que hemos probado, al igual que el steak tartar. En general, cualquier plato destaca porque todo es de altísima calidad y está correctamente elaborado. Otra aspecto a destacar: todo suele tener toque picante pero integrado con el plato y sin interferir con el sabor, esto me parece muy destacado y difícil de encontrar (no amamos el picante y en este caso si). La primera tarta de queso Idiazábal con un retrogusto suave a queso y el acompañamiento de mora le pega. Además, maridado con un vino tinto dulce de jerez que es super suave y adecuado (no nos gusta el vino en general y nos encantó). El único problema que tiene es que te deja el listón tan alto que ahora la mayoría de sitios a los que vayamos te van a dejar como si nada. La cuenta 35€ por persona aproximadamente. Lo dicho, si vas espero que disfrutéis tanto como nosotros.”