Café Central
“He tenido el privilegio de disfrutar de una experiencia que hace viajar tus sentidos. Come lo más basico, como puede ser una rebanada y media de pan macho con mermelada, pagalo como si fuera un tablero de queso vegano bio de producción solidaria y en seguida es como si estuvieran robandote en uno de los peores bares de Caracas. Aunque se pueda sentir la falta de una buena amenaza con pistola o cuchillo, la inmersión es total al ver el ticket. Seguramente aconsejado a los que quiéran vivir sus vidas como si no existiera mañana, también porqué si existiera ya no tendrían dinero para más comida. Lo malo es que después de este momento inigualable, nada será más intenso. Os dejo, que me empieza la tercera ronda de ruleta rusa.”