Carrillón
“En la fachada del Ayuntamiento nuevo hay un coqueto carrillón (no esperéis la grandiosidad de los de Munich o Praga) en el que unos pequeños autómatas, vestidos con el traje tradicional vasco, bailan el pasacalles típico de las fiestas antes de las campanadas de ciertas horas: las doce del mediodía y las dos, las cinco y las siete de la tarde; en verano, también a la una de la tarde y las diez de la noche.”