Mara-Mara
“Es un regalo que haya un espacio como Mara Mara en Sopelana. El bosque en el que los niños juegan casi a diario, el jardín en el que comen y pasan el tiempo, el caserío... Si a eso le sumas un ambiente de empatia hacia las emociones de los txikis y de respeto hacia las etapas evolutivas de cada momento, sin juicio y con observación, no se me ocurre un espacio mejor donde puedan crecer nuestras criaturas.”