Hotel Atalaya
“Tengo que poner cinco estrellas a todo, incluido, muy especialmente, el desayuno y las personas que están pendientes de que no falte nada y de que estés cómodo y a gusto. Es un pequeño y antiguo hotel, estilo francés, confortable y acogedor, con minibar en las habitaciones (cosa que debería ser obligatoria por ley…) terraza acogedora desde la que se ve el mar y la plaza arbolada delante. Una maravilla. Tiene parking, con lo que eso supone e Mundaka en agosto. Volveremos, sin duda. Damos las gracias a todo el personal por su amabilidad, su simpatía, su buen trabajo y su saber estar.”