Restaurante Bar El Arrocero Calasparra
“Los propietarios son personas increíbles, el servicio fue como nunca antes lo había visto y la comida fue espectacular. Recomiendo esta experiencia a todos, gracias Nordine y Marta.”
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“Los propietarios son personas increíbles, el servicio fue como nunca antes lo había visto y la comida fue espectacular. Recomiendo esta experiencia a todos, gracias Nordine y Marta.”
“Siempre encantadoras, llevamos viniendo toda la vida y nunca hemos tenido ningún problema. Todo está buenisimo, tanto dulce como salado. Hemos venido con un yorkshire y no nos han puesto ningún problema aun estando llenísimo de gente, también hay que decir que el perrete es muy tranquilo.”
“Hemos preguntado en una tienda que nos recomendaba para ir a comer y nos recomendó este restaurante y solo tengo a agradecer a esa chica, pues no podríamos haber tenido mejor trato y haber comido mejor. El camarero que nos atendió súper amable y atento. Hemos disfrutado mucho de la comida y del ambiente. Es bastante asequible la verdad. Hemos pedido menú diario que entraba 3 entrantes y un plato principal a elegir más bebida postre y café. Y estaba todo espectacular. Y el postre estaba de vicio. Muy muy recomendado.”
“Muy buen supermercado. Mucha variedad de productos a buenos precios. Los dueños son muy agradables. Volveré.”
“Sitio ideal para comer y tomar una cerveza bien fría. El trato es inmejorable por parte de sus trabajadores, lo que hace que vuelvas una y otra vez a visitarlo.”
“Localizado en el corazón de Calasparra, La Curva se ha ganado una merecida reputación por su arroz sobresaliente. Cada grano se presenta en su punto, con sabores bien equilibrados y un manejo del punto de cocción que denota acierto y dedicación: no empapado, ni demasiado seco, simplemente perfecto. Los ingredientes frescos realzan los matices que hacen que una buena paella deje de ser sólo un plato y se convierta en experiencia. Además, el servicio es atento, profesional y cercano, lo cual suma mucho en la valoración: te hacen sentir bienvenido desde que cruzas la puerta hasta que te despides. Ahora bien, no todo es perfecto. El restaurante tiene dos grandes puntos débiles que conviene considerar. En primer lugar, la decoración deja bastante que desear: el mobiliario es sencillo, los acabados podrían renovarse, la iluminación es funcional pero sin carácter, y en general el conjunto visual no acompaña al nivel gastronómico. En segundo lugar, el ambiente puede volverse muy ruidoso, sobre todo cuando está lleno: el eco, las conversaciones cercanas, el vaivén del servicio… todo ello eleva bastante el volumen, lo que dificulta conversar con tranquilidad o disfrutar de una comida relajada. No obstante volveremos !”