Parque infantil Candelita, Águilas, España
“Pequeño parque infantil muy limpio y cuidado, tiene unas excelentes vistas al mar.”
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“Pequeño parque infantil muy limpio y cuidado, tiene unas excelentes vistas al mar.”
“Estaba todo buenísimo. Gines nos atendió super bien desde el primer momento, nos explicó todos los platos y nos aconsejó qué podíamos escoger según nuestros gustos. Estuvo pendiente, tardaron muy poco en sacar los platos. El jefe también salió y fue muy simpático. Incluso le dio un detalle al cumpleañero.”
“No es una comida. Es un espectáculo. Y uno con paladas de marisco, música, y muy buen rollo. Desde el primer momento notas que aquí todo está milimétricamente organizado. Las reservas se hacen con antelación, lo que garantiza que el número de comensales está bajo control, que los tiempos están medidos, y que el equipo humano está perfectamente dimensionado para que todo fluya. Se aparca en la misma puerta, sin estrés. El local es amplio, cómodo y muy bien climatizado —tanto, que si eres friolero, conviene venir preparado: el fresquito está garantizado. Nada más sentarte te espera una mesa con ensalada y panecillos —unos de sobrasada, otros de ajo— que ya anticipan lo que viene. Te colocan un gorro con el nombre del restaurante y en ese momento sabes que has entrado en una fiesta, no en un comedor. Un detalle que lo dice todo: nuestra mesa cojeaba y en menos de un minuto teníamos a tres camareros tratando de solucionarlo. Incluso nos ofrecieron cambiarnos. Y mención aparte merece Cristina, una camarera que, al ver que mi mujer tenía frío, le ofreció su propia chaqueta. Pero no solo eso: la dejó discretamente en nuestra silla para que, si le daba vergüenza aceptarla, pudiera cogerla sin presión. Ese tipo de cosas no se enseñan. Se tienen. El resto del personal estuvo impecable, pero lo de Cristina fue matrícula de honor. ¿Y la comida? Exageradamente buena. Paladas —sí, con pala— de marisco cocido, fresco, sabroso, bien hecho. Puedes repetir hasta que no puedas más. Y cuando crees que ya está todo, llegan los huevos rotos. Y la carne a la piedra. No cenas después. Y lo sabes. Todo esto va acompañado de un ambiente festivo que no te deja indiferente: música, baile, chascarrillos, interacción con los comensales. Te cantan, te hacen reír, te levantan de la silla. Y sí, suena el himno nacional cuando llega la primera pala. Si eres de los que se ofenden por todo, si no soportas una broma, o si te incomoda que te hablen mientras comes… este no es tu sitio. Aquí se viene a reír, a disfrutar y a compartir buen humor, con respeto pero sin remilgos. Pero, si... ¡¡hasta celebramos fin de año!! Al final de la comida, Pedro suele pasar mesa por mesa preguntando cómo lo has pasado. Te avisa de que está grabando para redes sociales, y si no quieres, no pasa nada. Cero presión. En nuestro caso, coincidía con que yo acababa de cumplir años. Se lo comentamos… y acabamos con “Cumpleaños feliz” a coro y una tarta con velita incluida. Detallazo. ¿Los 60 € por persona? Más que justificados. Por la calidad del marisco, por la atención de diez, por el ambiente único y por una experiencia que no vas a encontrar en ningún otro lugar. Yo lo tengo claro: voy a volver. Porque me lo pasé bien, comí de maravilla y ese día no cené. Y, de nuevo, Cristina, eres una jefa. Gracias de mi parte y de la de mi mujer ;)”
“Maravillosas personas con un servicio y una valid as en la comida maravilloso. Detalle especial en tener en cuenta los sentimientos del evento. Recomendadisimo”
“El cumpleaños de mi hija ha sido maravilloso el lugar me encanta el trato de la chica maravillosa comida riquísima volvería sin duda a celebrar ahí todos los cumpleaños encantada .”
“Hoy hemos cenado cuatro amigos: el ambiente tranquilo, el sitio reformado y rústico, bonito. El trato de la dueña amable y considerado, los camareros educados y correctos, sin excesos y atentos. Cocina muy buena, casera, sin pretensión de aparentar y sincera, bien presentada, se nota la elaboración al día; se aprecia calidad y también oficio, interés por lo que hacen. Las carnes muy bien, las ensaladas generosas y frescas, y los guisos (los hemos probado a medio día otras veces) igual que en casa, muy honestos. El precio sin exceso, comedido, justo. Para repetir.”