El Fielato
“Es un restaurante situado en una casa-cueva en una aldea. Su decoración es una recopilación de muebles y objetos antiguos dedicados a las labores del campo digna de ver. La comida maravillosa, ya quieras diferentes platos para compartir, carnes o arroces. Los calamares buenísimos y muy bien rebozados, los montaditos de solomillo geniales, las gambas con verduras salteadas estaban de escándalo...El personal muy amable y atento, nos sirvieron sin prisa pero sin pausa. ¡Ah!, puedes comer en la cueva o en los exteriores. Está adaptado a personas con movilidad reducida. Y hay aparcamiento de sobra y gratuito. Ha sido una comida familiar y hemos estado muy agusto y tranquilos. Calidad- precio muy bien.”