Rockanrola Tattoo
“Entré con el pelo y la barba en modo "superviviente de serie postapocalíptica" y salí con cara de persona funcional que puede pedir un café sin que el camarero dude si va a pagar en billetes o con pieles. Diana me arregló el asunto con una mezcla de arte, precisión y esa mirada de “tranquilo, que esto tiene solución” que solo dan los años de experiencia o haber visto demasiados casos como el mío. Cada tijeretazo era como terapia capilar. Literalmente me quitó años de encima, o por lo menos, los que me echaba la gente en la calle antes de entrar. El local tiene un rollo perfecto: buena música, ambiente sin postureo, y ese equilibrio entre barbería, estudio de tatuajes y santuario del “ponme guapo, pero sin que parezca que me lo he currado mucho”. Y ojo con Natalia, que es una crack con los tatuajes de línea fina y la micropigmentación. De esas personas con pulso quirúrgico y buen gusto, que hacen que salgas del estudio con la piel diciendo “gracias por esto”. Volveré. Porque el resultado fue espectacular… y porque si dejo que mi barba vuelva a crecer a su ritmo, la próxima vez tendré que pedir cita y un permiso forestal.”